El método Pilates: ¿por qué es necesario una valoración inicial?

Pese a que los pacientes que acuden a Pilates, no poseen siempre patologías diagnosticadas, es imprescindible, saber diagnosticar, observar y valorar, y conocer la biomecánica de cada uno. Para ello, es importante recibir una primera clase individual, y así hacer una exploración física y valoración analítica de cada paciente. En las siguientes clases individuales, se plantean unos objetivos propuestos entre el fisioterapeuta y el paciente, y por consiguiente una planificación de ejercicios para así lograr dichos objetivos. En el programa de  ejercicios, se debe tener en cuenta todas las características individuales, ya que cada persona se adapta de manera diferente al ejercicio. Siempre se tendrá presente sus capacidades y limitaciones, su condición física, edad, lesiones, cada persona necesitará una actividad diferente.

El Pilates no se aprende en un día, ni en un mes, hace falta mucho tiempo para hacer un Pilates limpio y mucho más tiempo para enseñar un Pilates efectivo, debe adaptarse a las necesidades de cada persona y debe impartirse a nivel individual por un instructor especializado hasta su correcta realización.

En este método se realizan ejercicios que unen el estiramiento y la tonificación muscular y que a su vez, influyen en la elasticidad ligamentosa, más concretamente de la columna vertebral.

Los resultados más importantes a nivel corporal son:

– Reforzar y tonificar la musculatura.

– Mejorar la postura.

– Aportar flexibilidad y estabilidad articular corporal.

– Mejorar la concentración mental sobre los movimientos corporales.

– Crear una figura corporal más definida y estilizada.

El método Pilates, es un método que para su correcta impartición, necesita el conocimiento previo de la biomecánica corporal, que sólo posee el profesional sanitario que se dedica a la rehabilitación de la misma.

Las clases  de Pilates envuelven todo un proceso de integración, se desarrolla la fuerza, la coordinación y el equilibrio. Su éxito se debe, entre otros aspectos, a la mejora evidente de las condiciones físicas que adquieren con el paso del tiempo quienes lo practican.

Los ejercicios de esta disciplina están compuestos por movimientos controlados, muy conscientes, y coordinados con la respiración, con el fin de crear un cuerpo armonioso, flexible y alineado. Y sus beneficios son numerosos: mejora de dolencias como lumbalgia, fibromialgia, espondilitis anguilosante, problemas de columna, en las rodillas, caderas u hombros. También corrige la postura, mejora la psicomotricidad, aumenta la flexibilidad, mejora el tono muscular, previene lesiones de columna y combate el estrés.

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